La alquimia del intérprete

Esta entrada de blog tiene alta dosis de subjetividad y proviene de una experiencia personal, por lo tanto no convencerá ni polemizará, simplemente es y puede ser útil en su esencia práctica.

Seguramente, otras profesiones y oficios generan alquimia, pero yo sólo puedo hablar de la interpretación de conferencias y la transmutación que me ha tocado entender y el significado que le doy a puntos cotidianos para progresar incluso en el entendimiento de mi vocación de traducir lo que producen los demás.

En esta entrada hablaré de TIEMPO y PRÁCTICA, con la propuesta de definiciones para inspirar lo propio a quien lo lea y así lo desee.

TIEMPO

Tiempo para preparar el tema, para calcular el trayecto, para llegar con calma al soundcheck, para sacar la antena, para desayunar fuera de la cabina, para entender un acento extraño durante algunos minutos iniciales, para adaptarse al ambiente y si es necesario, enfrentar imprevistos a resolver con el menor drama posible.

Entender la variedad a la que me expongo, toma tiempo.

Tiempo para comer, descansar, ayudar a los colegas, a los técnicos, a alguien del público o para ir al parquímetro a poner más monedas.

Toma tiempo aprender a comunicarse y probar técnicas para resumir un discurso muy rápido con fidelidad, encontrar buen ritmo y expresarme para que me entiendan, no sólo para hablar o darle la vuelta al mensaje principal. Toma tiempo mejorar, aprender palabras, especialmente esas cuantas que se escapan y me abandonan cuando más las necesito. Las recuerdo cuando ya no tengo urgencia.

Cuando entras a la cabina, el tiempo pasa diferente. Y no es el mismo cuando trabajas en campo, en acompañamiento, en consecutiva o en una conferencia de prensa.

También la experiencia con el tema determinará si será eterno o fugaz en su paso.

Tiempo para tomar turnos con concabino. En el pasado me parecía una exageración vigilar la media hora o los cuarenta minutos pactados, pero esa norma agrega orden. No hay duda sobre quien se hará cargo de qué parte, el tiempo y los turnos lo marcan. La justicia también viaja en la nave del tiempo.

Hay fluidez interactiva en la fábrica de conceptos instalada en la cabina. De cualquier forma, la administración del tiempo para un intérprete también le permite ser traductor, dormir y vivir su vida sin sentir desequilibrio, sin perderse de nada de lo que le vale la pena.

El tiempo, también tiene que ver con aprovechamiento y su organización siempre ha sido tema de líderes, de gente con planes y verdaderos deseos de conseguir algo.

Toma tiempo, darse cuenta que la interpretación no se trata de mí, se trata de los objetivos de comunicación que yo acepté cumplir.

PRÁCTICA

La práctica es autoconocimiento y un hecho concreto cuando se trata de vigilar la calidad y nutrir mi vocación.

Una práctica muy común de interpretación implica muchas veces grabar la propia voz interpretando un material de entre los miles que hay en las redes, o interpretar mentalmente algún noticiero mientras cocino, lavo platos, camino, manejo un auto o acaricio a mi mascota.

Hay quienes practican sólo en la cabina y hay quienes buscan hacerlo en otro espacio, (lo cual también toma tiempo) para reflexionar y tomar nota. En los eventos de la vida real hay muchas distracciones como para trascender a la mera elaboración de un glosario que se almacena para una próxima vez, para que, mientras tanto, muchas veces se me olvide, por lo tanto, se agrega un valor a la memoria al practicar deliberadamente.

Durante la práctica brotan otros conceptos que imprimen rumbo y que aterrizan honesta detección de las necesidades de capacitación o por lo menos consciencia.

El tiempo de práctica resuena en obtener una visión, una filosofía, una fuente nutriente que lanza motivos para tomarme en serio todos los eventos, para confiar en mi experiencia pero vigilar mis huecos, pensando como si cada evento fuera el último, sin confiarme que puedo con todo, que siempre tendré trabajo por tener ese nivel excelente e intocable.

Es muy mala noticia que mi nivel no pueda mejorar más pues seguramente significa que ya he muerto.

Para trabajar en armonía ecológica con el mercado, para participar en juego limpio, necesito practicar como un tributo a toda oportunidad que tenga para interpretar, pues hay muchas opciones de donde escoger para el mismo servicio y quiero que mis escuchas se alegren de haberme elegido. Quiero transvasar todo lo que se diga al otro idioma, por eso practico.

La práctica es construirme, darme mantenimiento, meditar sobre la forma en que interpreto y manejo mis errores.

Es una disciplina opcional que finca seguridad y posiblemente un manifiesto de ética profesional ligado a negocios justos con los clientes.

********

En la próxima entrada de este blog, vendrán otras propuestas sobre la alquimia que viene de interpretar.

Los profesionales de la interpretación muy probablemente cambien su conciencia a lo largo del tiempo como lógico producto del aprendizaje tan contundente y cotidiano al que se exponen. Colega, ¿en qué has cambiado tú?.

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2 comentarios sobre “La alquimia del intérprete

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